martes, 19 de septiembre de 2017

C3 - La Actividad Bancaria en Argentina. Coyuntura 2012

C3 - La Actividad Bancaria en Argentina. Coyuntura 2012

Aclaración: El siguiente posteo forma parte del capitulo 3 de mi tesis de maestría: "Gestión del riesgo bancario en el contexto argentino - Análisis de la coyuntura del sector en el marco de las normas de Basilea" (2013)

 Las gráficas no son incluidas en el presente post.    


En este capítulo se analizará el estado actual de la coyuntura bancaria en base a información macroeconómica, financiera y sectorial. Se abordarán cuestiones macroeconómicas que afectan al sector bancario, como asimismo variables endógenas que influyen sobre los riesgos implícitos del sector. Se intentará brindar un resumen cuantitativo a los fines de calificar el riesgo desde el punto de vista de la posición consolidada del sector.

1. Introducción a la actividad bancaria

El sistema financiero cuenta desde el fines de 2012 con 81 entidades financieras, conformadas por 12 bancos públicos, 53 bancos privados, 14 compañías financieras y 2 cajas de crédito.  El 52% de las entidades es de capital nacional, característica que se profundiza al considerar únicamente a los bancos, ya que en su conjunto, bancos públicos y privados de capital nacional conforman un 69%  del total (BCRA 2013b). 
Gráfico 4: Bancos en Argentina. Porcentaje según propiedad del capital.
Al comparar estos datos con los existentes en 1995, donde existían 31 bancos públicos, encontramos que existió un proceso de privatización de bancos mediante el cual 16 de ellos fueron adquiridos por capitales privados (BCRA 2013b:101).
En el mismo período, un proceso de concentración permitió 76 fusiones entre los bancos privados y 47 revocatorias de la autorización a funcionar de los bancos, bajo el programa de regularización y saneamiento de entidades financieras (Ley 21.526).
Cabe destacar, que la gran mayoría de estos cambios, se produjeron en la primera mitad del período analizado (1995-2012), sin grandes cambios desde entonces.
Gráfico 5: Evolución de las entidades en Argentina 1995-2013
Esta concentración de las entidades, no significó una baja de la actividad del sector.  La intermediación financiera se encuentra íntimamente ligada al nivel de actividad de la economía en su conjunto, por lo que evaluamos el peso de la misma en el PBI en pesos en el período bajo análisis: 1993-2012.
La serie nos indica un porcentaje de participación que comienza siendo un 3,93% por sobre el total de la actividad económica y finaliza la misma en 5,84% siendo notorio el impacto de la crisis 2001-2002 donde la abrupta caída del PBI genera el incremento del indicador por efecto de la reducción del denominador (Fuente: Mecon, Información Económica al día).
Entre 2004 y hasta 2010 se mantiene el crecimiento en términos porcentuales tanto del PBI como de la actividad financiera propiamente dicha. Como el crecimiento del sector es mayor al crecimiento general (en pesos) del PBI, la participación se ve acrecentada año a año en dicho período.
Por último durante 2011 se registró un crecimiento menor de la actividad financiera, retomando su tendencia previa para el 2012, donde se encuentra el punto máximo de actividad de intermediación en relación al PBI para el período observado. Ilustramos las evolución que hemos comentado en el siguiente gráfico. 

Gráfico 6: Participación Sectorial. Porcentajes. (Elaboración propia en base a datos del MECON)
Gráfico 7: Variaciones Interanuales del PIB y PIB Sectorial (Elaboración propia en base a datos del MECON)
A pesar de tener tan poca participación en el PBI total, el coeficiente de correlación entre las dos series nos indica  un resultado de 99,45%, dando un indicio de la intensidad de la relación entre las dos variables.
Por último, al analizar específicamente la correlación de los cambios interanuales, el coeficiente nos muestra una menor relación (+54%) entre ambas variables.
Cuando la variación del PBI Financiero es mayor a la variación del PBI se verifica un aumento de la participación del sector, ya que el valor agregado de la intermediación financiera aumentó proporcionalmente en mayor medida que el del producto en su conjunto.
A continuación analizaremos tanto el entorno macrofinanciero, para luego profundizar el entorno sectorial.

2. Entorno Macrofinanciero

Indagar las características del entorno financiero nos permite establecer el contexto en el cual acciona el sector bancario, y que además, le brinda características que le son propias al país. Comenzaremos analizando el nivel de bancarización de la economía.
En 1993 Robert King y Ross Levine en un trabajo donde obtuvieron una importante correlación entre el nivel de desarrollo financiero con las tasas de crecimiento futuras del desarrollo económico, utilizaron el indicador Pasivos líquidos (M3) ya utilizado por  otros (ej: McKinnon 1973) y construyen un segundo indicador a partir de los créditos otorgados.
Inspirados en esta metodología,  podemos sintetizar la actividad bancaria en sus principales activos (préstamos otorgados) y sus principales pasivos (depósitos) como las primeras variables a tomar en consideración.
Luego, analizaremos la exposición al sector público tanto para la Banca Central como para las entidades financieras.

2.1 Bancarización relativa al PBI

En definitiva, este indicador  dimensiona el desarrollo del sistema financiero y por ende de una economía, por ello aprovechando además la alta correlación del PBI sectorial respecto al PBI del país utilizaremos este último a efectos de continuar el análisis comenzado.
La evolución de ambas variables con respecto al PIB, resultan indicadores interesantes para aproximarnos al grado de utilización de los servicios de intermediación financiera. Siendo expresado como un ratio del producto,  el indicador es normalizado por el tamaño de la economía, esto significa que no se encuentra influenciado por la ciclicidad de la demanda del crédito (BIS 2010).
Considerando estos datos, elaboramos un indicador único y simplificado, conformando el siguiente: Nivel de Bancarización = (Créditos + Depósitos) / PBI (a valores corrientes).  Las series conformadas por estos indicadores (expresados en porcentajes), es la siguiente:
Año
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
Depósitos/PBI
17,8
18,1
17,5
20,5
23,5
26,2
28,3
29,7
26,3
24,4
25,5
26,2
26,1
26,8
26,0
23,6
24,2
27,3
25,8
28,8
Créditos /PBI
28,7
28,0
29,5
30,2
31,8
34,5
37,1
36,6
39,7
64,1
53,0
48,5
41,1
35,1
31,9
29,0
32,0
35,1
36,4
42,7
(Depósitos + Créditos)/ PBI
46,5
46,1
47,0
50,6
55,4
60,7
65,4
66,4
65,9
88,6
78,5
74,7
67,2
61,8
57,9
52,5
56,1
62,4
62,2
71,5
Tabla 1: Serie del Nivel de Bancarización (valores a diciembre 1993-2012). En porcentaje respecto a PBI.
En definitiva esta serie nos confirma  el crecimiento desde la crisis 2008 respecto al crecimiento de la actividad económica. Sin embargo es necesario analizar ciertas variaciones que se produjeron en el período, para no malinterpretar los efectos de determinados shocks económicos. Para ello nos valemos de las siguientes gráficas:
Gráfico 8 – Nivel de Bancarización  (Elab. Propia en base a datos del BCRA y del MECON)
Gráfico 9: Variaciones Interanuales Créditos y Depósitos
(Elab. Propia en base a información del BCRA y MECON)
El notable crecimiento de los créditos otorgados por el sector financiero en 2002, no es tal, sino que es un reflejo de la devaluación asimétrica de la moneda. Mientras algunas deudas fueron pesificadas a tipo de cambio de 1USD = 1 Peso (caso: préstamos hipotecarios) otras se mantuvieron nominadas en dólares (caso: deudas públicas con bancos internacionales, con sede local) y son reflejadas al valor del dólar de diciembre 2002 que fluctuaba cerca de los $3,30.-  Podemos ver este efecto en el gráfico de variaciones, que resulta explicativo de los índices vistos anteriormente.
En el período 2002-2008 verificamos que las tasas de crecimiento del PBI mostraban una excelente performance, perjudicando el indicador relativo que elaboramos. No podemos omitir, para el 2008, los posibles efectos de la crisis internacional.
Sin embargo, a partir de este año la tendencia se revierte, y sin perder el crecimiento de la economía se logran saldos de depósitos y créditos superiores, mejorando el nivel de bancarización.
A lo largo de  2012 se registra una expansión del crecimiento del crédito que conjugada con una performance un poco más débil del PBI, involucra un crecimiento llamativo en indicador que elaboramos.

2.2 Bancarización relativa a la Base Monetaria

El boletín “indicadores de la nueva economía” de la Universidad de Belgrano, elabora mensualmente un indicador de confianza en base  los plazos fijos de libre disponibilidad en relación a la base monetaria (ampliada). Básicamente, la publicación de la universidad de Belgrano estima que si el crecimiento de los plazos fijos, es mayor a la variación de la base monetaria se puede obtener un proxy sobre un incremento de la confianza del cliente bancario en el sistema financiero.
En realidad, esta forma de expresar la información, resulta de  interés para analizar también el comportamiento de los créditos, en particular cuando la base monetaria presenta un crecimiento interanual es mayor al 30%. Al igual que en el caso anterior,  a fines explicativos mostraremos la evolución el índice y luego las variaciones en cada parámetro que lo conforman.
Gráfico 10: índice de Confianza (Elaboración propia con datos del BCRA)
En el período 1999-2001, se aprecia claramente los resultados de las políticas de ajuste fiscal y la contracción de la base monetaria que elevaron el índice a pesar del abrumador retiro de depósitos efectuado en aquellos años.
Luego del 2001, pesificación y devaluación mediante, el nivel de bancarización no se reestablece a los mismos niveles preexistentes en la década anterior.
Gráfico 11: Variación de los parámetros del índice de bancarización en relación a base monetaria.
En los últimos 2 años el índice conformado por la base monetaria claramente se contrapone con aquel resultado proporcionado por el índice de bancarización antes elaborado, en tanto y en cuanto destacamos que:
·        El  crecimiento de depósitos y créditos, representa un mayor nivel de bancarización en relación a la actividad económica.
·        Sin embargo, el crecimiento en los últimos años no resulta significativo en función a la mayor liquidez inyectada al sistema.

2.3 Exposición al Sector Público

Llamamos exposición al sector público al nivel de riesgo asumido por la operatoria llevada a cabo con los diferentes organismos del estado nacional y provincial.  
En general puede incluir posiciones en títulos públicos, préstamos, certificados en fideicomisos financieros cuyos subyacentes sean títulos públicos y otros créditos.  Analizaremos el nivel de depósitos y créditos al sector público no financiero.
Gráfico 12: depósitos y créditos al sector público no financiero, respecto al total de depósitos y créditos.

Los depósitos del sector público mostraban una tendencia decreciente hasta 2002, fluctuando entre valores del 10% al 20%. Sin embargo, revierten esta tendencia luego, para fluctuar entre el 29% y el 35% de participación entre 2004 y 2012.
Respecto a los créditos vale repetir el efecto de la pesificación asimétrica que produce el salto del año 2002. Si bien dicho salto tiende a una corrección en los años siguientes, el nivel por cual fluctúa luego de 2006 es notablemente superior al aquel previo al año 2000.
La exposición al riesgo crediticio del sector público no financiero se ha visto incrementada. A partir de 2008 los créditos al sector público no financiero fluctúan entre el 50% y el 60% del total.
A la luz de estos datos, necesitamos diferenciar la exposición del BCRA, respecto a las entidades financieras, para comprender dónde radica la fuente de la exposición que demostramos.

2.3.1 La Exposición de las entidades financieras

En su publicación “informe sobre bancos”[1], el BCRA publica el índice de exposición al sector público basado en la siguiente fórmula:

En este indicador, suma en el numerador aquellos rubros del activo cuya contraparte es el sector público (títulos, préstamos, fondos financieros y otros), por sobre el total del activo (en el denominador).

Gráfico 13: Exposición al sector público por las entidades financieras. Fuente: BCRA.
La visible tendencia decreciente, verifica que no son las entidades financieras las principales expuestas al riesgo por exposición al sector público.

2.3.2 La Exposición del BCRA

Claramente, el Banco Central actúa como prestamista del sector público y de las entidades del sector financiero más no del sector privado no financiero, por lo cual el indicador general que elaboramos en primera instancia, calculado tan solo sobre el total de préstamos, podría sesgar el análisis.
Asimilando el criterio de construcción del índice elaborado por el BCRA para las entidades financieras, elaboramos el siguiente indicador para la banca central.
El indicador respeta el criterio de colocar en el numerador aquellos rubros del activo cuya contraparte es el sector público, como los adelantos transitorios, los títulos y otros tipos de financiamiento.  En el denominador, se sumarizan todos los rubros del activo, es decir a los rubros del numerador se le adicionan los activos externos (reservas) y aquellos créditos otorgados a las entidades financieras del sector privado.
De esta forma analizamos el crédito al sector público en función al total de partidas del activo en la hoja de balance del BCRA. En ella vemos que el endeudamiento del sector público con la entidad, ha crecido en participación, representando menos de un 30% en 1993 y actualmente cercano al 70%. Esto implicaría que parte de la necesidad de financiamiento del sector público ha sido suplida a través del Banco Central.
Gráfico 14: Exposición del BCRA al sector Público. Elaboración propia. Fuente: BCRA.
Tampoco es despreciable el dato de composición de esta deuda, de acuerdo a la moneda del crédito. Mientras en el período de convertibilidad monetaria la dolarización del crédito oscilaba entre el rango del 80%-90% respecto al total de créditos al sector público, a fines del 2012 el mismo ascendió a un 61%. Esta proporción es creciente desde 2008, momento en que tocó su valor mínimo de tan solo un 50% del total del crédito.
Si bien el porcentaje de participación del sector público nos permite tener una idea de su importancia en el sector bancario y su impacto,  es necesario contar con indicadores que nos brinden pautas sobre la probabilidad de default de éstos. Para ello introducimos la evolución de cuatro indicadores.
Podemos resumir el impacto esperado en la probabilidad de default en el siguiente cuadro. Para el movimiento inverso, el impacto es el contrario. Veremos el comportamiento de los tres indicadores a continuación.
Indicador
Movimiento
Impacto
Resultado Fiscal
Déficit
Mayor Probabilidad de default
Balanza de Pagos: Variación de las Reservas Internacionales
Pérdida
Mayor Probabilidad de default
Spread de interés sobre US Tresuries
Aumento
Mayor Probabilidad de default
Tabla 2: Indicadores de la probabilidad de default soberano
Entre otros factores podemos mencionar que la exposición al sector público estará influida (con relación directa) por el total de la deuda pública en función al producto bruto e inversamente afectada por los cambios en la tasa de interés, el tipo de cambio presente y futuro (Loser, Kiguel & Mermelstein 2010).
A continuación se profundizará en las variables mencionadas, para introducirnos en la dimensión de probabilidad del riesgo de contraparte.
2.3.2.1 Resultado Fiscal
Nos interesa analizar el resultado fiscal del país y su tendencia, ya que el mismo acentúa los riesgos de una economía con restricción presupuestaria intertemporal (De Gregorio, op.cit) y los consecuentes problemas de liquidez y solvencia que pueden afectar la capacidad de pago de un país.
Como podemos ver en el gráfico a continuación tanto en 1996 como en 2012 el resultado primario resultó negativo, en ambos casos ante un crecimiento del PBI. El resto de los años analizados, el resultado primario resultó positivo, destacándose en 2003 y 2004 respecto a los inicios de la recuperación de la actividad económica.
Gráfico 15: Resultado Primario en valores corrientes (eje izq.) y porcentuales del PBI (eje derecho). Fuente: Mecon.
Bajo la línea, es decir, al considerar los efectos de los resultados financieros (incluyendo las privatizaciones),  la década del noventa mantiene un continuo déficit, repetido en los últimos años en 2009, 2011 y 2012.
Gráfico 16: Resultado Financiero en valores corrientes (eje IZQ) y porcentuales del PBI (eje DER).  Fuente: Mecon
Verificamos en los gráficos anteriores que en relación al PBI, el resultado primario y el resultado financiero ha sufrido constantemente un deterioro desde 2004 hasta la actualidad.
2.3.2.2 Balanza de pagos
La Balanza de Pagos nos permite analizar tanto la posición de la balanza comercial, como el estado de la balanza de capital.  En términos utilizados por De Gregorio (op.cit): “La balanza de pagos es el registro de todas las transacciones entre un país y el resto del mundo. Está compuesta por la Cuenta corriente y la cuenta financiera y de capitales”. Por su parte, Ferrucci (1998) especifica el instrumento de la siguiente manera “El balance de pagos registra las transacciones económicas realizadas ente los residentes de un país y los residentes en el resto del mundo durante un período determinado”.
El saldo de la balanza de pagos repercutirá en la variación de las reservas internacionales, evolución que exponemos en el gráfico 12.
Gráfico 17: Balanza de Pagos: Variación de Reservas Internacionales (INDEC)
La crisis del tequila, la crisis 2001 y la subprime tienen un efecto evidente en la necesidad de utilización de las reservas. En ellas, las crisis externas tuvieron el efecto de consumir intensamente  los flujos entrantes de divisas internacionales, mientras que las crisis propias (2001-2002) han llevado a una pérdida en el saldo de las mismas.
Corroboramos la información del gráfico anterior elaborado a partir de la información brindada por el Indec, al verificar los saldos informados por el BCRA respecto a la valuación de sus reservas para el mismo período. Si bien encontramos diferencias en los valores consignados, las mismas son consistentes en cuanto a la tendencia, proporción  y el sentido de las variaciones.
Gráfico 18: Reservas internacionales (BCRA) e índice respecto al PIB.
Cabe destacar la situación desde 2011 donde se originaron las medidas conocidas públicamente como “cepo” cambiario; consistente en diversas restricciones a la compra de dólares. A dos años de su implementación la tendencia negativa no había sido revertida, y se incrementan paulatinamente las restricciones para el acceso a la divisa.  
2.3.2.3 Riesgo Soberano
Una de las formas de medir el riesgo soberano es a través del sobreprecio pagado en las tasas de interés de los títulos públicos, medidas en relación a otra economía (Embi+ Argentina).
Utilizando los datos del banco mundial, destacamos rápidamente el efecto de la crisis 2001, donde el default declarado lleva el indicador al tope hasta el cierre del primer acuerdo de refinanciación y la recuperación sustancial del nivel de reservas.
Por su parte, las crisis externas del ’94 y ’08 afectaron sensiblemente el rendimiento de los bonos, y no es vano destacar el aumento prácticamente constante que se produce desde 2011 a la fecha.
No podemos ignorar que este indicador responde más a expectativas financieras que a fundamentals económicos (Thomasz & D’Atellis, 2013), y no refleja correctamente los períodos de recupero y crecimiento de la economía Argentina, tal como se verifica en el período 2003-2004.
Gráfico 19: Riesgo Soberano:  Embi+ Argentina (Fuente: Mecon)
La perspectiva no es favorable para este indicador, como vimos tanto por el estado de la balanza de pagos, como por el resultado fiscal. Existiendo factores no macroeconómicos  que inciden en la variación  spread, tal como la demanda de fondos de inversión para el reconocimiento de la deuda en default, que no ingresó a los diferentes canjes propuestos por el país.
Por la evolución de esta demanda, durante 2013, Standars & Poors degradó la calificación argentina a CCC+ aún antes de tener sentencia firme en Estados Unidos.

3. Entorno Sectorial

Una vez introducidos en el nivel de bancarización de la economía y su relación con el sector público, podemos profundizar el análisis del sector, a partir de sus variables endógenas. 
La oferta del sector bancario radica en el servicio de intermediación entre los ahorros y los préstamos. Para su funcionamiento, tal como mencionamos en nuestro marco teórico, requiere una adecuada transformación de los plazos de dichos activos, considerándose los depósitos como activos a corto plazo, y los préstamos al largo plazo.
Respecto a la captación de depósitos, los productos más relevantes son las cajas de ahorro, las cuentas sueldo, cuentas corrientes, cuenta de la seguridad social, plazos fijos, y cuentas de inversión como fondos comunes y cuentas comitentes para la operación en las bolsa de comercio.  Por su función de prestamista a las personas físicas se destacan créditos personales y prendarios e hipotecarios; y líneas especiales para pymes ó grandes empresas. Así mismo prestan servicios cambiarios, y  son proveedores de medios de pago, como emisores de tarjetas de crédito y débito, cheques y habilitan los medios para efectuar  transferencias electrónicas.
A continuación analizaremos la estructura de créditos y depósitos, así como los principales indicadores que surgen de las hojas de balance de la banca.

3.1 Los depósitos

Respecto a la composición de los depósitos podemos observar en el siguiente gráfico la evolución de la cantidad de cuentas a diciembre de cada año.
En cuanto a la composición,  las cuentas de ahorro son las que predominan ampliamente. Los depósitos a plazo fijo, si bien ya en 2005 alcanzaron los valores nominales  de 1994, han perdido su cuota de participación, en forma similar a las cuentas corrientes.

Gráfico 20: Evolución en  la cantidad de cuentas de depósito. Proporción de clases
Al considerar los montos depositados en estas cuentas al 31 de diciembre de cada año, podemos analizar la preferencia del público en la utilización de estos instrumentos.
En el período 1997-2012, se verifica que en promedio, las cuentas corrientes (en general usadas por empresas)  sumadas a las cajas de ahorro (en general en manos de los particulares) se mantienen al mismo nivel que los plazos fijos.  Sin embargo en los períodos previos al corralito la preferencia era mayor hacia los plazos fijos, sin verificarse una tendencia hacia la recuperación de esa proporción original.
Gráfico 21: Proporción según tipo de depósitos
En los últimos años, las cuentas corrientes demuestran mayor crecimiento, duplicando actualmente su participación en los últimos 15 años. Dándonos a entender que las empresas prefieren la liquidez con mayor interés que los particulares; probablemente más abocados al consumo.
Este último comentario podemos profundizarlo s analizamos el saldo promedio por caja de ahorro en función a la evolución salarial, tendremos un parámetro de cuanto representa el saldo en caja de ahorro en función al salario.  Básicamente actualizamos los montos de acuerdo al Indicador de salarios emitido por el Indec:
 
Los valores así expresados,  nos muestran cómo los  incrementos salariales no repercutieron en un aumento proporcional de los saldos.  Considerando que dichos aumentos, mantienen un grado de correlación con la inflación de estos períodos, se puede relacionar esta evolución con una necesidad de mantener el nivel de consumo real y/o una mayor tendencia al consumo.
Gráfico 22: Promedio de saldos en cajas de ahorro, en valores corrientes y ajustados por Ind. Salarial a dic. 2012.

Los plazos fijos, por su parte, tal como hemos visto, han perdido parte de la preferencia del público en detrimento de opciones de depósito más líquidas.  
Sin duda, los inversores en este tipo de instrumento son cortoplacistas, en promedio el 53% de los saldos depositados se realiza con un contrato a menos de 60 días.  Casi un cuarto de los depósitos se realizan entre plazos de 3 a 6 meses. Estas proporciones, muestran estabilidad, con la obvia excepción del año 2001; cuando bajo los efectos del corralito la inmovilidad e imposibilidad de retiro de los fondos impuso un crecimiento inusual del largo plazo.
Gráfico 23: Proporción según plazo contractual  de los fondos depositados
En resumen, la cantidad de depósitos mantiene una tendencia creciente, verificándose:
·        un incremento notable en la apertura de cajas de ahorro, aunque a nivel monetario, no representan más que el 22% de los fondos totales, implicando una disminución en el saldo por cuenta al analizarlo en función a la variación de salarios. 
·        los valores depositados en cuentas corrientes son crecientes superando ya más del tercio de participación.
·        Los plazos fijos han perdido participación respecto a 15 años atrás y en su gran mayoría se realiza en depósitos cortoplacistas (menores a 60 días).

3.2 Los Préstamos

Por su parte, la cantidad de préstamos con garantía real otorgados, representan un pequeño porcentaje de la cantidad total.
Gráfico 24: Cantidad de préstamos otorgados por el sistema financiero (unidades físicas)
Sin embargo, al considerar los montos otorgados, toma preponderancia en los últimos años los préstamos a personas físicas en relación de dependencia, que en mayor medida refiere a crédito al consumo, ya sean en créditos personales o mediante tarjeta de crédito.
En el gráfico siguiente, se observa que tanto el crédito a las personas físicas, como la producción primaria han tenido los mayores crecimientos en cuanto al monto otorgado, en detrimento del comercio y los servicios.
Verificamos que el otorgamiento de crédito se encuentra diversificado, con excepción a cierta concentración en las personas físicas en relación de dependencia que en 2012 mantienen una participación de un tercio de los montos otorgados.


Gráfico 25: Destino de los créditos al sector privado (1997 y 2012).

Cuando hablamos de riesgo del crédito nos interesa conocer la clasificación de los préstamos otorgados en función a la capacidad de pago, poniéndose énfasis en el análisis de los flujos de fondos.  El BCRA prepara mensualmente un índice de “cartera irregular” donde se indica el porcentual de la cartera de préstamos que se encuentran clasificados bajo las categorías “con problemas”, “con alto riesgo de insolvencia”,  o “irrecuperables”.
En la década del ’90 fue la crisis del Tequila el disparador que lanzó el porcentual de  la cartera irregular de los bancos privados desde el 7,5% a fines de 1994 a un 11,3% en julio del año siguiente. Sin embargo, el indicador comenzó el descenso  paulatinamente hasta que cinco años después comenzó a  estabilizarse en los valores previos a la crisis (MECON, 1999).
En un estudio realizado por el BCRA (Bebczuk & Sangiácomo, 2008) sobre  las características de la cartera irregular, muestra que el porcentaje de esta cartera se encuentra altamente correlacionado  con el ciclo económico, indicando que “Tal correlación se interrumpe durante el pico de la crisis en 2002-2003 por efecto de la relajación en la regulación y en su cumplimiento efectivo”.  
 Durante el año 2002, el escenario de crisis interna impactó severamente sobre la calidad de la cartera de financiaciones al sector privado no financiero. Al analizar el indicador en base a los bancos privados, el salto llegó a 37,4%. Representando una variación de  +23,4 puntos porcentuales con respecto a fines del año 2001 (BCRA, 2003)
Podemos ver la evolución desde 2002, que ya en 2005 se habían recuperado el nivel pre-tequila, continuando a la baja hasta 2011. A partir de allí en la evolución mensual se observa una tendencia levemente creciente.
Gráfico 26: Cartera Irregular Bancos Privados. En porcentaje del total de préstamos.
Bebczuk & Sangiácomo (op. cit.)  no profundizan sobre cuáles son las variables macroeconómicas determinantes ya que tratan los ciclos anuales como variables dummies genéricas. Sin embargo, aportan que  la probabilidad de incobrabilidad:
·        se incrementa con la proporción garantizada
·        se incrementa, con el tamaño de la deuda;
·        aumenta en los deudores de bancos públicos y cae en los deudores de bancos privados nacionales;
·        aumenta con la asistencia vía Adelantos;
·        disminuye con los créditos por Documentos y en Préstamos Personales

3.3 La hoja de Balance

La hoja de balance de los bancos, enumera la lista de fuentes de los fondos (pasivos) y de las aplicaciones a las cuales se destinan (activos).  El BCRA compila la información para todo el sector financiero y en especial de los bancos, en su análisis mensual publicado en el “Informe sobre Bancos”.
Del total de bancos, observamos la evolución de los grandes rubros contables en los siguientes gráficos. En ellos verificamos el incremento en los saldos del activo y pasivo. Sin embargo  recién luego de 2004, estos incrementos implican un crecimiento del patrimonio neto.
Gráfico 27: Evolución del fuentes de fondos y aplicaciones bancarias. En Millones de pesos corrientes.
Gráfico 28: Evolución del PN. Eje izquierdo expresado en Millones de pesos corrientes.
Para analizar la composición del activo, verificamos un crecimiento acelerado en los préstamos al sector privado, en comparación a los otros sub rubros.  
Gráfico 29: Composición del Activo. En millones de pesos. Corte transversal 2004, 2008, 2012.
Por su parte, la evolución del patrimonio neto, puede explicarse analizando la rentabilidad del sector. Para ello nos valemos de los indicadores de Rentabilidad sobre el activo (ROA) y rentabilidad sobre el patrimonio neto (ROE), proporcionados por el BCRA.
Los resultados obtenidos, son consistentes con la disminución del Patrimonio neto que se verificó hasta el año 2004, donde los resultados bancarios fueron ampliamente desfavorables.
Así mismo, verificamos que luego de la crisis 2008 los bancos han mantenido un crecimiento interanual que goza de buena salud. El dato no es tan visible al considerar el ROA, precisamente, porque los activos de los bancos han crecido en forma ininterrumpida.
Gráfico 30. Rentabilidad sobre Activos y Patrimonio Neto. Bancos Privados. 2002-2012.

4. Síntesis de la Coyuntura Relevada

A continuación a partir del análisis realizado de la coyuntura actual, se presentará una síntesis de las principales características del riesgo en el sistema bancario.
De lo expuesto anteriormente podemos apreciar una actividad bancaria en crecimiento lento, con indicadores de actividad de depósitos y créditos de poca profundidad. 
También se verifica un importante movimiento hacia la concentración de entidades, producido tanto por la privatización de bancos provinciales y municipales como las fusiones entre privadas.
Los plazos fijos en comparación a depósitos de mayor liquidez no han logrado recuperar la misma preferencia que contaban previo a la crisis 2001; y en su gran mayoría responde a plazos cortos (menores a 60 días).
En cuanto a las cajas de ahorro se corrobora que sus propietarios tienden a destinar menor proporción de sus salarios para su bancarización que en años anteriores, así como el crecimiento en la cantidad de cajas de ahorro abiertas implica que se ha multiplicado el acceso por parte del público.
Por su parte, los préstamos al sector privado se han concentrado en préstamos a individuos y al comercio, en un sutil detrimento de las industrias. Además, la cartera irregular se ha mantenido desde 2006, por debajo del 5%, con un mínimo de 1,4% entre septiembre y diciembre 2011.
Así con un crecimiento de los activos basado en los préstamos al sector privado, y una disminución de las previsiones necesarias por la baja del indicador de cartera irregular, no nos resulta extraño que las rentabilidades bancarias se hayan mantenido positivas desde 2005, obteniendo un retorno sobre el capital de 26% a fines del año 2012.
Analizando la situación en base a las hojas de balance del sector, podemos resumir algunas características en el siguiente cuadro.
Gráfico 31: Indicadores del sector Bancario. Elaboración Propia.
La única variable que sugiere una advertencia, es un aumento interanual en el índice de la irregularidad de la cartera de préstamos, aunque porcentual del dicho indicador se mantiene por debajo del 4%  rango en el que se ha mantenido en el último sextenio.
Con estas consideraciones, la perspectiva del sector bancario luce saludable internamente por su baja situación de incobrabilidad del crédito, y sus estados contables positivos.
En lo que hace a las variables macrofinancieras que afectan en forma exógena al sector consideremos aquellas dimensiones que hemos mencionado hasta este momento, en el siguiente cuadro:
Gráfico 32: Indicadores de la Economía y señales respecto a los riesgos bancarios. Elaboración propia.
El indicador fundamental de la macroeconomía sigue con crecimiento interanual, y evidenciando mejoras en el empleo y el salario. Un factor de preocupación es  el déficit fiscal cuya profundización nos habla de una problemática en el financiamiento operativo del sector público.
Luego, es notoria la situación de la política monetaria, que muestra indicadores en advertencia sobre la pérdida de reservas, el aumento de la exposición al sector público en detrimento del respaldo de la emisión monetaria y un aumento del riesgo soberano (Embi+ argentina) que si bien tiene una baja interanual en diciembre 2012 hemos observado la tendencia creciente a largo plazo.
Así, si bien nos encontramos con un sector bancario con indicadores microprudenciales saludables, el contexto fiscal y monetario en que se encuentra inmerso presenta señales de preocupación, que requieren formas adecuadas de medición para la gestión de las entidades.




[1] Accesible desde la página web del organismo www.bcra.org.ar, sección Publicaciones, Estabilidad Financiera.
[2] No incluye Lebac ni Nobac (letras a corto y largo plazo licitadas). 

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C3 - La Actividad Bancaria en Argentina. Coyuntura 2012

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